Tristeza, apatía, desgana, cambios en el estado de ánimo, alteración del sueño y el apetito, incapacidad o dificultad de disfrutar de las cosas y sentir placer, poco o ningún deseo sexual…  Estos síntomas nos resultan familiares ¿verdad? Sí, estamos hablando de la Depresión.

La depresión es el trastorno del ánimo más común en toda sociedad y cultura del planeta y es un trastorno que afecta a distintas áreas y facetas de la persona.

Tod@s pasamos por sentimientos de tristeza y melancolía de vez en cuando. No obstante, estas emociones y sensaciones son pasajeras. No pasa lo mismo con la depresión, ya que estos sentimientos no se desvanecen, sino que interfieren en el día a día de la persona.

La depresión limita a la persona que la padece. Las personas deprimidas procesan la información de forma distorsionada, y sus pensamientos se vuelven negativos, aumentando su nivel de malestar. Parece que cuesta más levantarse y afrontar un nuevo día, la desgana, el cansancio, la apatía se hacen protagonistas, haciendo que se deje de hacer cosas de las que antes se disfrutaban y les satisfacían como, por ejemplo, las relaciones sexuales.

Parece razonable considerar que la depresión y la disfunción sexual están relacionadas. En general, las enfermedades mentales suelen provocar, con frecuencia, trastornos sexuales y, en este caso, la frecuencia es muy elevada.

Entendemos que la Depresión afecta a la sexualidad de forma global, ya que la sexualidad humana es un aspecto de la salud mental y física de la persona. Por tanto, la frecuencia, el placer, la excitación, el deseo y la capacidad de fantasear se ven limitadas. Esto puede desembocar en distintas disfunciones sexuales.

Pero… ¿Qué es una disfunción sexual?

Se da una disfunción sexual cuando una persona tiene dificultades en resolver cualquier etapa del acto sexual: deseo, excitación, orgasmo y resolución. La respuesta sexual se ve deteriorada significativamente. Puede ser un problema ocasional, frecuente o permanente, y puede ser parcial o total de cualquiera de las fases.

¿Es muy frecuente?

Los datos avalan que alrededor de un 75% de las personas deprimidas reconocen tener problemas sexuales. Esto no es sistemático, es decir, no toda persona con depresión padece problemas sexuales. Sin lugar a dudas, hay personas que consiguen que su vida sexual siga siendo normal y placentera.

¿Nos pasa igual a hombres y mujeres?

Es muy común que, en la depresión, haya ausencia de deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. En los hombres que padecen depresión, uno de los problemas sexuales más comunes es la disfunción eréctil, además de ser uno de los que más preocupaciones crean en el género masculino. En las mujeres, se manifiesta sobre todo por una falta de deseo, y en la fase de excitación a través de dificultades en la lubricación, aunque puede afectar a cualquier fase de la respuesta sexual humana.

¿Por qué sucede?

Como hemos señalado antes, el trastorno en sí genera un desinterés por las relaciones sexuales, en general, por toda actividad gratificante o que les pueda generar placer ya que las personas están más apáticas, se sienten fatigadas, etc.
Además, no podemos negar que, en muchas ocasiones, el tratamiento farmacológico utilizado en la depresión puede repercutir en el buen funcionamiento sexual de la persona. Se les hace responsables de una amplia variedad de alteraciones sexuales, las más frecuentes: descenso de la libido, disminución de la excitación y retardo en el orgasmo.

Y entonces… ¿Qué podemos hacer?

Lo principal es tratar la depresión de una forma adecuada.
Puede que sospechemos que la disfunción sexual sea una consecuencia directa del medicamento. Sin embargo, no se debe retirar la toma de un fármaco prescrito por su médico sin consultarlo antes con él. Interrumpir el tratamiento farmacológico no es una solución y puede ser peligroso.
Si encontramos problemas con la medicación, lo más adecuado es acudir a su médico de referencia y comentarle la cuestión para solventar sus dudas y preocupaciones lo más rápidamente posible. Su médico podrá ajustar su medicación si lo ve conveniente. En conjunto, una terapia psicológica que integre el afrontamiento tanto de la depresión como de los trastornos sexuales es la mejor elección de intervención.
Por tanto, para concluir, señalar que, ante los primeros síntomas de disminución de la capacidad eréctil, alteraciones en el deseo, dificultades en la lubricación, etc., es importante acudir a la consulta del médico especialista. Allí podrán determinar cuáles son los probables factores desencadenantes y cuáles son las estrategias y recursos para la mejora de su calidad de vida.

Henar Álvarez
Psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja.
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