Antes que nada, decir que yo, personalmente, he sufrido ansiedad, no depresión, pero tanto la una como la otra son enfermedades mentales que deben ser tratadas por un profesional.

Nadie quiere pasar por una depresión o ansiedad, pero una cosa tengo clara: no es síntoma de debilidad y mucho menos de que la persona esté loca.

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Ni siquiera el agua fría que me circundaba, ni las tinieblas abisales, ni el negro cielo que se cernía sobre mí, aún amenazador tras el naufragio. Lo que me verdaderamente me turbó fue ver cómo aquel espejo, mi única compañía, se salió de su marco para perderse definitivamente en el fondo de aquel mar, sin remisión

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¿Tristeza, depresión o estrés?

Constantemente escuchamos decir que tal o cual persona está deprimido, sin embargo la mayoría no sabemos decir exactamente cuáles son las características que lo hacen una persona depresiva y la diferencian de una tristeza o de una situación especifica que genera estrés o sensación de tristeza, sin embargo hoy entenderemos cual es la diferencia.

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Efectivamente, muchos son las personas que pasados los cuarenta años sufren una depresión. Comienzan por ver que les cuesta “sostener” su vida. Que mientras los jóvenes de la familia empiezan a no necesitar su “guía”, ellos comienzan el proceso de envejecer. Esto se produce sobre todo a partir de los cincuenta y cinco, pero no es algo matemático.

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En la actualidad existen más de 30 millones de personas en el mundo que viven con la infección del VIH, que, si bien son capaces de llevar una vida saludable por muchos años, tienen que lidiar con el estigma social, la molestia física, la enfermedad a largo plazo y eventualmente la muerte. Lo anterior genera que se produzca un estado de estrés crónico y depresión.

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¿Estoy triste o me siento triste?

 

Con mayor o con menor intensidad, todos hemos sentido tristeza alguna vez en nuestra vida. La tristeza es una emoción igual de funcional que otras emociones, ya que nos permite reflexionar y reajustarnos en situaciones adversas de la vida diaria. No obstante, en ocasiones esta emoción se vuelve patológica y desemboca en una depresión.

Cuando la tristeza alcanza un elevado nivel de intensidad y una frecuencia considerable que nos impide llevar a cabo actividades cotidiana, decimos que la emoción natural y adaptativa se ha convertido en una tristeza patológica que debemos tratar para no terminar en depresión.

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