No son datos halagüeños, tal y como destacan los diferentes expertos y asociaciones de España, quienes quieren aprovechar el marco del Día Mundial de la Salud, centrado este año en la prevención de la depresión, para sacar a la luz una problemática poco conocida, sino ignorada, entre la población española.

El ‘Estudio sobre el Ánimo de los Españoles’, realizado durante el pasado mes de marzo por Feebbo, consultó a 500 personas (255 mujeres y 245 hombres) de entre 16 y 74 años sobre distintos aspectos relacionados con su situación anímica.

Pese a que la mayoría (83%) dice considerarse feliz en su día a día, cerca de 8 millones de españoles confiesan sentirse tristes. “El principal problema no es tanto un bajo estado de ánimo; el problema es que la persona se resigne y piense que es lo normal vivir sin alegría y no haga nada para cambiarlo”, alerta el Dr. Francisco López Cánovas, especialista en Psiquiatría del Hospital La Paz de Madrid.

De aquellos que se declaran infelices, la mitad se manifiestan solo cansados, mientras que entre el 15 y el 20% se sienten verdaderamente tristes o deprimidos. Y aunque este es el porcentaje minoritario, el 75% reconoce experimentar, al menos, una decaída anímica cada semana, sino más. Las razones son varias: rutina, trabajo, falta de ocio, paro, clima, lugar de residencia… Mucha gente se refugia en su pareja durante estos baches (un 36%), otros en la familia o los amigos (16 y 14%, respectivamente) y muy pocos en el médico (un 2%); sin embargo, un 30% de los españoles (cerca de 14 millones), no acude a nadie en busca de ayuda.

Todo lo anterior entronca con esas Los expertos españoles se movilizan contra la depresión 2,4 millones de personas diagnosticadas con depresión mayor en España; de las cuáles tan solo el 28% sigue el tratamiento marcado por su médico, según revela el ‘Plan de Adherencia al Tratamiento’ impulsado por Farmaindustria. Esta situación supone un impacto negativo tanto en la calidad de vida del paciente y su entorno, como en el incremento del coste sanitario, señala la patronal.

El Plan de Adherencia, realizado por distintas sociedades científicas, farmacéuticas y sanitarias, estima que elevar la tasa de adherencia tan solo un 1% se traduciría inmediatamente en 2.572 recaídas menos.

“El desarrollo de intervenciones encaminadas a favorecer el cumplimiento de los pacientes con depresión mayor resultaría en una mejora importante, tanto en términos de gestión de la enfermedad como en gastos evitados y, por lo tanto, sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”, destacan los autores.

No obstante, la falta de adherencia al tratamiento no es el único ni el principal obstáculo en la lucha contra la depresión. Antes de ella se sitúa el estigma asociado a esta patología, que impide a los afectados, directamente, buscar ayuda.

Todo esto ocasiona gastos anuales superiores a 10.000 millones de euros, es decir, un coste para la sociedad superior al 1% del PIB, tal y como ha recordado el Dr. Diego Urgelés, psiquiatra de la Clínica Nuestra Señora de La Paz de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, quien también ha señalado que en los últimos años, el número de afectados ha crecido debido a diferentes factores como el envejecimiento de la población, los entornos laborales cada vez más estresantes o la exposición continuada a la luz.

Más allá de las implicaciones afectivas, sociales y económicas, la depresión tiene, en determinados casos, una consecuencia extrema que es el suicidio. Como se ha señalado anteriormente, en España el suicidio es la primera causa de muerte  por causas no naturales (3.910 personas en 2014, un 20% más que en 2007), muy por encima de los accidentes de tráfico.

Sin embargo, los expertos avisan de que el 70% de los suicidios serían evitables con el tratamiento adecuado. A modo de ejemplo, cabe destacar la iniciativa del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ‘¿Psiquiatrizando lo normal? Programa de Prevención de Riesgo de Suicidio del Centro de Salud Mental de Retiro‘ (PRISURE), basada en una intervención ambulatoria inmediata, intensiva, integral y multidisciplinar para pacientes con un riesgo moderado-alto de suicidio. De los 33 pacientes incluidos desde hace dos años en el programa, todos lo han superado con éxito.

A raíz de esta situación, y en el contexto del Día Mundial de la Salud,  la Asociación Nacional de Ayuda al Enfermo de Depresión (Fundación ANAED), la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la farmacéutica Lundbeck se han unido a través de la campaña ‘Las caras ocultas de la depresión‘, orientada a concienciar sobre cómo los síntomas cognitivos, tales como la lentitud de pensamiento, la dificultad para recordar o planear, la indecisión y la falta de concentración, incapacitan a la persona con depresión a llevar una vida normal.

Por otro lado, los expertos también han querido denunciar la falta de atención que presta el Sistema Nacional de Salud a la salud mental. El profesor Julio Bobes, Presidente de la SEP, ha apostillado que “la salud mental, en la que se incluye la depresión, es una parcela infradesarrollada de la salud en todos los países, también en Europa, donde sigue siendo una asignatura pendiente”.

De la misma opinión es el Dr. Urgelés, quien ha criticado “la inacción de las autoridades sanitarias, ya que se ve afectada por uno de los grandes estigmas de la enfermedad mental: la falsa creencia de que no hay solución“.

“Actuar sobre los factores de riesgo, mejorar la formación de los profesionales, aumentar la detección de casos e informar adecuadamente a la sociedad acerca de esta enfermedad son las asignaturas pendientes de una política de salud pública claramente insuficiente, ha apostillado el Dr. Urgelés.

Finalmente, el Dr. López Cánovas ha querido lanzar una serie de recomendaciones para prevenir los estados depresivos
, como son ocupar el tiempo libre, marcar horarios para empezar y dejar de trabajar, no perder las relaciones sociales, seguir practicando las actividades que sean placenteras, llevar una alimentación sana, hacer ejercicio y, en el caso en el que fuera necesario, acudir a psicoterapia.