Pharma Market: ¿Por qué la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido dedicar el Día Mundial de la Salud de este año, de entre todas las enfermedades existentes, precisamente a la depresión?

José Ramón Pages: En principio desconocemos cuáles son las razones por las que la OMS ha decidido designar este día Mundial de la salud a la Depresión, pero es fácil pensar que la Depresión es una enfermedad tan extendida, que toca a todos los sectores de la sociedad, que afecta a más de 2.400.000 personas en España, que hace que más de un millón de personas se suiciden al año en el mundo. Que provoca más muertes en un año que todas las guerras que hay actualmente en el mundo. Que es una enfermedad que aumenta su número de víctimas sin que haya planes que la combatan…todo esto hace pensar que la OMS no ha tenido más remedio que designar este día para darle visibilidad y para que los gobiernos del mundo actúen ante tal epidemia.

PhMk: ¿Cómo se puede conseguir, en el marco del lema de la OMS ‘Depresión: hablemos’, que las personas afectadas por esta enfermedad no la oculten?

J.R.P.: La única manera de que las personas logremos que no se oculte más la enfermedad es precisamente esa: hablar, comentar, decir, protestar, transmitir. Entre todos debemos hacer que no sea una enfermedad oculta. Que no nos de vergüenza decir que hemos tenido una depresión, que hagamos que todo el mundo la tome como lo que es: una enfermedad, y por lo tanto tiene diagnóstico, tratamiento y curación, pero para ello tenemos que sacarla del armario y hacer que se hable de ella, porque un problema que no se dice no se puede solucionar.

PhMk: ¿Qué parte de responsabilidad tiene la sociedad en que las personas que sufren depresión tengan vergüenza de decir que la padecen?

J.R.P.: Indudablemente la sociedad, los que formamos parte de ella tenemos toda la responsabilidad. Hasta ahora hablamos de la depresión a veces minusvalorándola, por ejemplo cuando decimos “que depre tengo”, como si esta enfermedad fuera algo pequeño y casi como de andar por casa.

Otras veces pensamos que una depresión es un estado de ánimo y no una enfermedad. Creemos que estar algo triste, algo apesadumbrado es la enfermedad. Y no es cierto. Es algo mucho más importante y serio que todo eso. Y cuando sentimos que la enfermedad está ahí, que alguien de nuestro entorno o nosotros mismos la sufrimos, entonces la ocultamos porque pensamos que asumirla significa decirles a los demás que somos débiles, o que estamos locos. Y no es nada de eso.

PhMk: ¿Qué programas se deberían implementar para concienciar a la sociedad y acabar con la estigmatización de la enfermedad? ¿A qué actores debe implicar?

J.R.P.: Hay dos sectores de la sociedad muy importantes, cuya implicación es muy importante para poder normalizar y luchar contra la enfermedad: Los periodistas y los políticos. Los primeros porque hablando de la enfermedad, transmitiendo lo que es, cómo se tiene, quien la puede tener, cómo se cura y cuáles son los síntomas, pueden hacer mucho para que los políticos actúen. Y cómo pueden ayudar los políticos? Pues indudablemente haciendo planes, leyes, normas y poniendo en marcha proyectos que haga que se investigue más sobre la enfermedad y que se mejoren no sólo los fármacos, sino campañas de prevención en colegios, institutos, asociaciones y en todos aquellos sectores de la sociedad donde pueda surgir la enfermedad.

PhMk: ¿Puede hacer algo una persona para evitar caer en depresión en algún momento de su vida?

J.R.P.: Indudablemente que una persona puede hacer cosas para evitar caer en depresión.

La alimentación, el estilo de vida, el ejercicio físico, las relaciones con los demás, la manera de ver la vida, la reflexión personal, el tener un psicólogo de cabecera que nos ayude a “ordenar” nuestros pensamientos, la lectura positiva…todos estos son factores que nos ayudarán enormemente a evitar caer en una enfermedad como esta.

PhMk: ¿Hay unas personas más propensas que otras a sufrir depresión? En caso de que sí, ¿qué características tienen?

J.R.P.: Por supuesto que hay personas más proclives a tener una depresión. Esta enfermedad puede heredarse de nuestros padres. Además, hay órganos como por ejemplo la tiroides. En el momento en el que la tiroides falla, produce hormonas o deja de producirlas, lo que provoca un desequilibrio hormonal que afecta al cerebro y por tanto puede provocar una depresión.

Los estados físicos como la adolescencia, la retirada de la menstruación, enfermedades crónicas y muchos otros factores pueden provocar una depresión por el desequilibrio que se puede producir en nuestro cerebro.

PhMk: ¿Es la resignación, el pensar que es normal vivir sin alegría, uno de los principales problemas para curar la depresión?

J.R.P.: La propia depresión provoca esa falta de alegría, que tanto afecta al estado de ánimo. La depresión provoca lo peor que uno puede sentir y es que “no se quiere curar”. Uno puede luchar contra un cáncer, contra cualquier enfermedad y ésta le puede provocar un bajo estado de ánimo. Por el contrario, la depresión tiene la característica de que el propio enfermo “no se quiere curar” o le da lo mismo, lo cual hace que sea mucho mucho más difícil el tratamiento y la curación.

PhMk: Una vez detectada la depresión en una persona, ¿cuál es el tratamiento más eficaz para combatirla?

J.R.P.: Depende del tipo de depresión que sea, pero lo más normal es en la mayoría de los casos evaluarla psiquiátricamente, poner un tratamiento farmacológico que nos ayuden a combatir los síntomas. En segundo lugar hay que someterse  a una terapia que nos proporcione las suficientes herramientas como para poder trabajar “desde dentro” la enfermedad. Es muy importante la actitud, la manera de pensar y las ganas de curarse para que la enfermedad se doblegue. Además hay que cuidar la alimentación, el ejercicio físico, las relaciones con los demás. Usar el tiempo adecuadamente para tratar de no pensar demasiado y por supuesto no caer en ideas obsesivas. Son muchas las cosas que se pueden hacer para luchar contra la enfermedad.

PhMk: ¿Los fármacos usados para tratar la depresión, en muchos casos, no acaban desembocando en otras patologías? ¿Cree que se debería avanzar en este campo para crear terapias menos agresivas?

J.R.P.: Los fármacos pueden crear efectos secundarios, pero no es fácil que puedan provocar otras patologías. Para eso están los psiquiatras, para prescribir los tratamientos adecuados. Por otro lado es verdad y lógico esperar que vayamos avanzando tanto en la investigación de la enfermedad como en la creación de tratamientos farmacológicos que sean más eficaces, que aminoren o hagan desaparecer los efectos secundarios y que logren además ser más eficaces en reestablecer los elementos químicos  necesarios para que nuestro cerebro funcione correctamente.

PhMk: El 50% de los pacientes no se consideran a sí mismos recuperados, ¿es posible una recuperación completa?

J.R.P.: En la mayoría de los casos se puede tener una recuperación completa, aunque es verdad que las personas que han pasado por una depresión grave sienten que no vuelven a ser los mismos, aunque muchos piensan que gracias a la depresión son mejores individuos, ven la vida de una manera mucho más completa y aprecian lo que tienen y lo que son de una forma más intensa que antes de la enfermedad.

También es verdad que hay muchos que no terminan de recuperarse y que tienen depresiones recurrentes en el tiempo.

PhMk: ¿Cómo se podría acabar con los síntomas cognitivos que, según las estadísticas, perviven en el 70% de los pacientes recuperados?

J.R.P.: Resolver los problemas cognitivos es realmente una labor de larga duración. En algunos casos el paciente se recupera totalmente, pero es verdad que en la mayoría persisten pequeñas “discapacidades” que sólo se resuelven a base de terapia, tiempo y positividad mental. Con un trabajo de concentración sobre los problemas y una resolución a querer combatirlos.

PhMk: ¿Qué posibilidades tiene una persona que ha sufrido depresión en el pasado de volver a recaer? ¿Qué puede hacer para evitarlo?

J.R.P.: Es verdad que muchas personas que han pasado por una depresión tienen muchas posibilidades de volver a tenerla. La manera de evitarlo si se puede es mediante las herramientas psicológicas que hemos aprendido en la etapa anterior y en las terapias seguidas. Es importante la propia actitud de la persona y como no, en seguir las otras muchas actividades que hemos citado parar poder tener un cerebro sano, entre las cuales está una alimentación correcta, que es algo que no sólo beneficia a nuestro cuerpo, sino que también nuestro cerebro, como parte de ese cuerpo va a notar y a beneficiarse.

PhMk: ¿A qué franja de edad de la población afecta más la depresión? ¿Existe algún grupo que en los últimos tiempos esté dando muestras de una vulnerabilidad preocupante?

J.R.P.: Antes parecía que la depresión estaba focalizada en personas de mediana edad y de sexo femenino, las madres principalmente, pero hoy en día la depresión es una enfermedad que no tiene un foco determinado. Los hombres, las mujeres, los ancianos y los jóvenes se ven afectados por una enfermedad que según la OMS es la tercera causa de discapacidad en el mundo, pero que en el año 2030 será la primera causa de discapacidad.

PhMk: En cuanto a la depresión post-parto, ¿por qué surge? ¿Afecta más a un tipo de mujeres que a otras (edad, primerizas…)? ¿Cómo se combate?

J.R.P.: La depresión post-parto viene normalmente por el desequilibrio brutal que provoca en el cuerpo femenino haber pasado de un estado en el que dos personas vivían dentro de ese cuerpo y de pronto y de un minuto a otro ese cuerpo tiene que volver a adaptarse físicamente y psicológicamente a volver a ser uno y a modificar tanto los órganos del cuerpo, como la manera de ver la vida y pensar en ella. La manera de combatirlo es como siempre la medicación y el tratamiento psicológico ayudado de la alimentación y un correcto ejercicio.

PhMk: En España, ¿existe alguna relación entre la depresión y la clase social? En este sentido, ¿se ha estudiado si existe una mayor incidencia de la depresión en un tipo de barrios que en otros o en un tipo de trabajos que en otros?

J.R.P.: La depresión no conoce la edad ni el estado social o económico. Si bien es cierto que hay depresiones que podrían curarse con una buena lotería. Si una persona ve cómo no tiene dinero para que sus hijos lleven unos zapatos, sabe que no tiene nada para darles de desayunar o comer, en unos días le van a desahuciar de su casa y no tiene trabajo ni manera de conseguirlo, es normal que tenga una depresión exógena y que con ayuda económica se puede mitigar y hasta curar. Pero en realidad la depresión endógena viene cuando viene y no tiene en cuenta esos factores citados

PhMk: En cuanto a la consecuencia más extrema de la depresión, el suicidio, ¿existen unas características comunes de los pacientes que llegan hasta esa situación? ¿Cómo se puede prevenir?

J.R.P.: El suicidio no tiene tampoco grupos focalizados . Si bien es cierto que de cada 100 personas que se suicidan el ochenta por ciento son hombres. Esto se debe a que el hombre por su educación suele callarse la enfermedad. Se siente el responsable de todo lo que ocurre a su alrededor, ha sido enseñado a no llorar, a no mostrar sus sentimientos y por lo tanto le es muy difícil expresar lo que siente. Y como siempre, un problema que no se cuenta no se puede resolver. Hoy en día las estadísticas nos están enseñando que hay un grupo de riesgo que va en aumento y es el de los jóvenes, algo que cada vez nos tiene más preocupados en la Fundación ANAED.

 

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